En 60 % bajó matrícula estudiantil en la Facultad de Agronomía de la UCV


La realidad toca todos los escenarios del país, y la Facultad de Agronomía de la Universidad Central de Venezuela no escapa de esta realidad; en primer lugar por la baja matrícula estudiantil, hasta hace tres años registraba unos dos mil inscritos por semestre, actualmente sólo 448 bachilleres cursan la carrera y más de la mitad ya manifiesta que espera culminar para partir a países de Latinoamérica en busca de más y mejores oportunidades que las que ofrece actualmente el campo laboral criollo.

Pedro Torrecillas, representarte profesoral ante el Consejo Universitario de la Facultad de Agronomía de la UCV, núcleo Maracay, señaló que a la deserción estudiantil se suma el personal especializado, incluso los obreros, que han dejado los cargos que desempeñaron por largos años para partir mayormente a Chile, Perú, Colombia, Ecuador y Argentina.

Centros de investigación paralizados

Esta migración en la casa que vence las sombras ya toca situaciones alarmantes, según el profesional de la Agronomía, ya que el Centro de Entomología de Venezuela, (ciencia que se encarga del estudio de los insectos); Centro Botánico (estudio de las plantas) y el Centro de Edafología (estudio de los suelos), están paralizados por la falta de expertos en la materia.

“Estos centros están quedando sin profesionales, todos están emigrando y no hay generación de relevo, porque los cargos quedan desiertos, nadie quiere concursar por los sueldos tan bajos, eso implica que si mañana queremos sacar al país de este marasmo en el que estamos, no vamos a tener ya ninguna tradición científica, hay que comenzar desde cero. Los profesores de cualquier escalafón están renunciando”.

Estima Torrecillas que se necesita mínimo 20 años para formar especialistas en esas áreas y el país se da el lujo de regalárselos a otras naciones, en el exterior ofrecen a nuestros expertos salarios que oscilan entre 3 y 5 mil dólares, en su tierra natal apenas ganan Bs. 2 millones, con los cuales no cubren ni un cuarto de la canasta alimenticia.

Fuente
El Aragueño