DURANTE VANDALISMO EN CALABOZO SAQUEADOS LOS SUEÑOS DE UN EMPRENDEDOR


Guárico. Calabozo. Pedro Peralta terminaba de dejar a su pequeño al cuidado de su esposa cuando su suegra le hizo el comentario de que estaban ocurriendo saqueos ese día en la ciudad de Calabozo. Una extraña angustia lo envolvió durante un brevísimo instante. Recordó – como solía pasarle, sobre todo al calor de la realidad económica cada vez más acuciante-, cuánto esfuerzo les costó llevar al nivel proyectado, a su negocio, “Comercializadora Valle Fresco”. 

Durante los últimos tres años una titánica tarea representó consolidar las inversiones en maquinarias, equipos, refrigeradores, computadoras, estanterías y mobiliario. Entre el buen juicio, una administración férrea del recurso económico obtenido del financiamiento bancario, un par de buenos amigos y el apoyo de su familia por fin lo habían logrado: Hace cuatro meses aprovechando los buenos márgenes de ganancias, venían invirtiendo una importante suma en remodelar y mejorar las condiciones físicas y de equipos del negocio. Los resultados brillaban. Su negocio estaba hermoso y boyante. La clientela incesante mantenía el dispositivo del “punto de venta” caliente, todo el día todos los días, a pesar de verse forzados a incrementar los precios prácticamente semanalmente, el flujo de personas que salían con algún queso, charcutería, delicatesse o alguna chuchería y sobre todo, artículos de primera necesidad, cuando lograba conseguir, cada día aumentaba. 

“Comercializadora Valle Verde” representaba un luminoso zafiro de orgullo que refulgía en su pecho y Pedro Peralta se emocionaba ante los retos diarios que se suscitaban haciendo avanzar una energía especial que iba impulsándolo a él y a su familia, remontando vuelo cada vez más alto y exitoso junto a su esposa amada y a sus nueve empleados con los cuáles las relaciones trascendían lo meramente laboral para situarse en un plano de amistad , respeto y confianza, lo que le generaba a Pedrito una tranquilidad adicional por cuanto se sentía seguro con “los muchachos de su negocio”, como acostumbraba a decirles. Si los proveedores, con los cuales acababa de obtener una regularidad de entrega y mantener el flujo de rotación de mercancías y víveres periódicamente, continuaban portándose bien, entonces ya se veía abriendo una sucursal en uno de los tres puntos de Calabozo, que les gustaban para eso. Pero…

A Pedro Peralta le tocó enterarse por una llamada de su compadre, que pasó por el lugar, que su local “Comercializadora Valle Fresco”, fue violentado por un grupo de personas que ese día se dedicaron a saquear establecimientos e intentar su completa destrucción, como en efecto ocurrió con más de veinte negocios completamente saqueados durante el sábado 13 de enero en Calabozo, cuyas turbas vandalizaron su local reventando la “Santamaría”, para forzar su ingreso y desbastar el producto de años de trabajo y obligándolo a liquidar a sus 9 empleados quienes pasaron a las filas del desempleo. 

Pedro Peralta llegó al día siguiente de Caracas y constatando la pérdida total de su negocio, se recriminó mentalmente haber retrasado el papeleo con la aseguradora; su negocio estaba fuera de cobertura. No cabía la posibilidad de cobrar el siniestro. Se enfureció por unos segundos y sudó frio viendo los destrozos causados por manos anónimas.

Recontó que entre todo lo saqueado sustrajeron dos cajas registradoras, veinte computadoras, cavas refrigeradas, motores de cavas, aires acondicionados, papeles del negocio, archivos, estanterías, y millones de bolívares más en víveres e insumos exhibidos y para reposición. En fin. Pérdidas totales para él y su familia. 

Cabizbajo, desconcertado por lo sucedido y sin salir de su sorpresa, mientras se decide a hablar con las autoridades para intentar alguna recuperación, sabe que ya en Calabozo, ese soñado proyecto quedó truncado súbitamente por la violencia del saqueo.


No consigue una explicación razonable para la saña aplicada en la destrucción y en el robo. Sí, pues otros locales adyacentes no fueron tocados para nada por las turbas de saqueadores. Advirtió, sí, que las vidrieras del Banco Bicentenario fueron apedreadas y estaban resquebrajadas. Pero a la sucursal bancaria no lograron ingresar o por algún motivo se contuvieron.

Le tocó llamar a su madre para relatarle la amarga noticia. Ella, en medio del shock de la sorpresa de la pérdida, sabia como todas las madres del mundo, de inmediato le hizo advertir que lo importante es estar vivos y enteros y que lo material siempre, siempre es recuperable.

Como devoto de la Virgen de la Divina Pastora, respiró profundo con resignación, agradeció con humildad las palabras de su madre, también llamada Pastora, y Le elevó una breve plegaria a la Milagrosa Virgen en Su día, mientras se persignaba, rogándole con vehemencia para que todo se solucione en paz y armonía, en un país convulso por la dimensión de la situación económica y política del país.

ANDINO VÁSQUEZ 
PASANTE COM. SOCIAL UBV-MISIÓN SUCRE