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Para Monseñor Rafael María Febres Cordero, "la Navidad es el tesoro más grande que tiene la historia de la cultura universal. Navidad viene de la Natividad de Dios, un acontecimiento de amor, paz y alegría que dividió la historia en dos: antes y después de Cristo.

Febres Cordero es presidente de la Academia Internacional de Hagiografía, que investiga la vida de los santos. 

En su opinión la coyuntura obliga a las familias a jerarquizar las tradiciones. 

El monseñor sostiene que a diferencia de los grandes acontecimientos que marcaron el inicio de un nuevo período, como la caída del Imperio Romano o la Segunda Guerra Mundial, el nacimiento del Mesías es un misterio que impregna a la humanidad de esperanza. 

El sacerdote expone que el pesebre es un signo vigente que resume las virtudes teologales: la fe, la esperanza y la caridad. 

Y cree también que los protagonistas del portal de Belén, como María, José y los pastores, sintetizan la templanza, la prudencia, la justicia y la fortaleza, que determinan la rectitud de las obras humanas. "No hay en todo el mundo otro acontecimiento tan cantado, esculpido, pintado ni predicado como la Natividad", enfatiza. 

A propósito de la coyuntura por la crisis económica que envuelve al país, Febres Cordero explica que con los años se han tejido tradiciones como la de San Nicolás y el regalo del Niño Jesús que languidecen por la falta de recursos, pero que deben ser preservadas. 

"No se le puede quitar la hallaca a los venezolanos... se trata de dar para alegrar", afirma el sacerdote. 
Monseñor Febres Cordero descarta que se trate de consumismo e indica que el pan de jamón, la elaboración del pesebre, el arreglo de la casa o los estrenos son tradiciones que unen a las familias.

"Es hacer sentir que la Navidad es la noche más bella, más alba, de más luces, la de más estrellas, la noche más pura, la noche más casta, más noble, más santa", recita monseñor emocionado.

Para quienes están sumidos en la crisis y aspiran regocijarse en la esperanza de la Buena Nueva, dice que la mejor forma de procurarse la verdadera alegría es recurriendo al Evangelio, investigando qué pasó aquella noche en la cual Jesús nació frágil y en un establo rodeado de animales. 

A su juicio, los estragos económicos no se comparan con ningún acontecimiento nacional y superan las consecuencias que trajeron las guerras Federal y de Independencia al país, en el siglo XIX. 

Sin embargo, el monseñor da un mensaje de esperanza y optimismo y de mantener vigente las tradiciones navideñas que las familias acostumbras en esta fecha.

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