Venezuela es un país de niñas-madres



Mientras que en Latinoamérica 76 adolescentes por cada mil tienen un bebé, en Venezuela son 101 por cada mil. Y aumentan los embarazos en niñas de 10 a 12 años. 

Venezuela es un país de niñas madres. La tasa de embarazo adolescente es de 101 por cada mil, mucho más alta que el promedio latinoamericano de 76 por cada mil.

Esto quiere decir que de cada mil chicas venezolanas entre 15 y 19 años, 101 se embaraza al menos una vez. En general, según el Fondo de Población de Naciones Unidas (conocido como Unpfa, por sus siglas en inglés), de 20 a 25 % de todos los partos en el país son de madres que aún no han llegado a la edad formal de la adultez. 

Este porcentaje se hace aún más grave entre las clases sociales con menores ingresos pues en la Maternidad Concepción Palacios, tres de cada diez partos son de jóvenes menores de 19 años, según cifras del médico especialista en adolescentes, Manuel Lorenzo Fernández. 

A veces son tan niñas esas futuras madres que la barriga del embarazo se nota debajo de una franela blanca de primaria. Según el Boletín Demográfico del Subcomité de Embarazo Adolescente integrado por diversas instancias gubernamentales, y según cifras de 2013, el 21,3% de las estudiantes de primaria en gestación tienen apenas doce años; 19,08 %, trece y 28,3 %, catorce años. 

En bachillerato, el grueso de estudiantes embarazadas está en los 15, 16 y 17 años de edad, con 24,2 %, 29,6 % y 29,7 %, respectivamente. 

En general, según el mismo subcomité, el 85 % de las adolescentes embarazadas está entre los 15 y 17 años pero agrega un dato importante: Desde los años noventa, se ha incrementado el número de niñas de entre 10 y 12 años que tiene un bebé.

Es notorio lo que la llegada de un hijo provoca en los estudios de esa niña-madre. La mayoría deja de asistir a la escuela, revelando una relación inversamente proporcional a la de adolescentes que no tienen descendencia.

Según el boletín del subcomité gubernamental de embarazo adolescente, el 83,8 % de la población femenina entre 12 y 19 años que no ha tenido hijos asiste a un centro educativo. Cuando son madres, apenas 27,9 % sigue yendo a la escuela, mientras que 72,1 % se queda en casa. 

Disminuir las cifras de embarazo adolescente pasa por romper una forma de vida, un ciclo que parece repetirse de generación en generación. Lo dijo también González Caro: En los últimos 30 años, las tasas de estos embarazos han permanecido “casi intactas”. Así es usual saber de abuelas de 38 ó 40 años, por ejemplo, una edad usual para tener hijos en países desarrollados.

Información sobre prevención existe, y un gran grueso de los adolescentes la maneja. El estudio Mitos y realidades en sexualidad y anticoncepción en los jóvenes venezolanos realizado por Laboratorios Bayer de Venezuela reveló que 89 % de los jóvenes sabe sobre métodos anticonceptivos. El problema es que pocos los usan y optan más por mitos (como beber malta con canela) para evitar la gestación. Y también influye, de nuevo, el repetir un modo de vida que incentiva la procreación temprana, Tal como concluyó el subcomité de embarazo adolescente tras un estudio cualitativo cuyos resultados presentaron en 2015: Las adolescentes salen a edades tempranas del hogar para establecer uniones consensuadas de parejas, incluso antes del embarazo, debido a la violencia intrafamiliar y, además, el embarazo adolescente es reconocido y valorado en las familias como parte de la realización personal de ser mujer en la cultura popular. 

Queda mucho por hacer y la estrategia debe ser trazada a largo y mediano plazo pues el cambio que se requiere es estructural.

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